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Nuestra Visión

La capacidad estructural de un país de competir en el futuro es, generalmente, el resultado de una  serie de decisiones tomadas en la actualidad.

Los determinantes profundos de la capacidad competitiva de una economía (infraestructura, nivel del sistema educativo, complejidad de su proceso productivo, nivel de calidad y habilidades de su mano de obra, conquista de mercados sofisticados, desarrollo de nuevos productos de avanzada, etc.) requieren de una combinación de factores que lleva mucho tiempo reunir y materializar.

Esta realidad llevó a un conjunto de empresas americanas y japonesas a desarrollar en los años 1970 y 1980 las llamadas técnicas de prospectiva con la finalidad de descubrir la dirección que tomarían en un futuro mediato los mercados en los que se desempeñaban. ¿Cómo evolucionarían las preferencias de los consumidores? ¿Qué nueva información estaría disponible y qué cambios serían necesarios en las regulaciones? ¿Cuáles eran las líneas de investigación que se encontraban bajo desarrollo? ¿Qué innovaciones tecnológicas estarían disponibles y cómo responderían los distintos jugadores de la industria a esos desafíos?

El método resultó exitoso. Y en la década siguiente (1990) el sector privado y el gobierno de varios países europeos comenzaron a desarrollar esta práctica en conjunto. Hoy en día es fácil encontrar “oficinas nacionales de prospectiva” en varios países europeos.

El mensaje de estos ejercicios de prospectiva es claro. Los países desarrollados no descansan en su posición de privilegio dentro la economía internacional. Consideran que deben prepararse cotidianamente para mantenerlo. Saben que su capacidad de competir en el futuro depende de las decisiones que tomen hoy y ahora.


Estabilidad y progreso vs. Crisis recurrente

Los análisis de prospectiva requieren que la economía y la sociedad disfruten de un cierto nivel de estabilidad y progreso. Es imposible pensar el mediano y largo plazo en medio de una situación de crisis. El problema es que cuando las crisis son periódicas y recurrentes la inercia nos lleva a seguir comportamientos cortoplacistas.

Por eso sostenemos que pensar y actuar en el presente es indispensable y urgente para mejorar nuestra capacidad de competir en el futuro. Esta es la forma efectiva de protegerse contra las futuras situaciones de crisis (ejemplo de ello fue la velocidad con que las economías asiáticas superaron su crisis de fines del siglo pasado (1997)).

Para hacerlo pretendemos utilizar los mismos principios de las técnicas de prospectiva. Dado que esos estudios llevan, normalmente, considerable tiempo y dinero, se adaptará e implementará el enfoque a fin proveer información de un modo abreviado y adaptado a las necesidades de los hombres de negocios.