Biotecnología
La biotecnología, entendida como explotación de la biología, probablemente ha estado en uso por siglos para la producción de cerveza, vino queso y otros alimentos y bebidas. Es posible incluso que los Sumerios y Babilonios que rondaban la mesopotamia asiática en el siglo VI antes de Cristo o los Egipcios en el siglo IV de la misma fueran sus primeros clientes a través, precisamente del consumo de cervezas y vino
La “nueva” biotecnología que comienza en los años 1970s y 1980s, cuando los científicos aprenden a alterar la constitución genética de organismos vivos fuera de las técnicas de cruzamiento habituales, produjo una verdadera revolución y un renacer de una ciencia que esta llamada a revolucionar la producción de bienes y servicios (como viene ocurriendo aceleradamente en el área de la salud)
Esta revolución abarca todas las formas de modificación genética por recombinación del ADN y las técnicas de fusión de células, incluyendo los modernos desarrollos de la biotecnología “tradicional”. La adquisición de esos conocimientos fue posible gracias a la introducción de disciplinas científicas como la física, química y matemáticas en el estudio de la biología (que tuvo lugar luego de la última Guerra Mundial), facilitando de ese modo la descripción de los procesos vitales a escala celular y molecular.
A diferencia de una disciplina científica singular, la biotecnología abreva en un vasto número de campos relacionados como la microbiología, la bioquímica, la biología molecular, la biología celular, inmunología, ingeniería de proteínas, enzimología y un amplio espectro de procesos biológicos. Biotecnología no es en sí misma un producto o rango de productos como, por ejemplo, microelectrónica; sino más bien debe ser considerada como un rango de tecnologías que posibilitan su aplicación relevante en muchos sectores industriales. No hay algo así como la biotecnología; lo que existen son biotecnologías. Y no existe una determinada industria biotecnológica sino que existen industrias que dependen de las biotecnologías para desarrollar nuevos productos y alcanzar una ventaja competitiva.
Mucho piensan que por sus características y dinamismo y a pesar de la oposición que genera su aplicación en ciertos campos (como el de la producción de alimentos) la biotecnología está llamada a ocupar en el siglo XXI el mismo lugar que ocuparon la física y la química en el siglo XX en materia de descubrimientos, aplicaciones y contribuciones concretas relacionadas con el desarrollo de nuevos productos y mercados. Más de veinte premios Nobel otorgados por descubrimientos en campos relacionados con las biotecnologías en los últimos veinte años parecen justificar sobradamente esta evaluación.